Primer plato

Cebolla, alimento y medicina

Este bulbo no es sólo un ingrediente imprescindible en nuestra cocina. Desde tiempos inmemoriales se conocen también sus propiedades curativas

Beatriz Rosette Ramírez

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Fotografía: Juan Carlos Núñez Bustillos

La cebolla es un producto imprescindible en la cocina, pues es uno de los ingrediente más empleados en nuestra cultura gastronómica. Aunque es tan esencial para nuestros guisados, su origen no es mexicano. Se sabe que alrededor de tres mil años antes de Cristo era cultivada en Sumeria y China. Algunos seguimientos históricos indican que proviene de Asia Central, posiblemente de la antigua Persia, la región occidental de la India o Afganistán. Incluso se afirma que en Egipto fue considerada un objeto sagrado. Su nombre científico es Allium cepa.

Esta hortaliza es una herencia Española que trajeron los conquistadores a la dieta indígena, basta con señalar la influencia árabe sobre la civilización culinaria hispana. No obstante, el sazón mexicano no es ajeno a los de Asia, el Medio Oriente, e incluso al continente africano, gracias al intercambio que se hizo con los productos de la tierra, al inicio de nuestra era, reporta zipmec.com en “La historia y origen de nuestras plantas”.

En este artículo abordaremos las propiedades medicinales de esta raíz.

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Fotografía: Juan Carlos Núñez Bustillos

Desde hace siglos se conocen las propiedades curativas de la cebolla. La Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dice: “En el siglo XVII, Gregorio López refiere: ‘útil a flaqueza de vista y esquinancia, contra mordedura de perro, extirpa barros, aprovecha a oídos que tienen silvos y manan material, hace renacer el cabello que derribó la tiña, provoca orina, madura tolondrones, ofusca la razón y sentido. A inicios del siglo XVIII, Juan de Esteyneffer utiliza la cebolla para perlesía, sordera, supuración del oído, dolor de muelas, dentera, pujos, almorranas y dolor de piedra. Vicente Cervantes, en el mismo siglo dice que ‘su virtud es acre, madurativa, diurética, diaforética, flatulenta, afrodisíaca y antihelmíntica’. A inicios del siglo XX, la Sociedad Farmacéutica de México la indica como antiparasitaria, diurética y para los abscesos. Posteriormente, Maximino Martínez registra que se usa como anticancerosa, anticatarral, antiparasitaria y diurética”.

Antiséptico

Los hallazgos apuntan a que esta verdura es un gran antiséptico utilizado de manera tópica, en heridas leves. Sus propiedades bactericidas la convierten en un buen desinfectante contra las mordeduras o picaduras de animales, especialmente de insectos. Basta mojar la zona afectada con el líquido de una cebolla fresca machacada.

También tiene un gran campo de acción en afecciones respiratorias cuando hay tos, catarro, resfrío, gripe, bronquitis, para lo cual se prepara el jugo de una cebolla junto con el jugo de un limón y dos cucharadas de miel, se sugiere tomarlo caliente actuará como buen expectorante.

El radio de acción de esta planta es muy diverso, ya que otras de sus propiedades es combatir la caspa y la caída del cabello. Haciéndonos fricciones frecuentemente en la cabeza, con su jugo, se utiliza como tratamiento de la debilidad capilar.

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Fotografía: Juan Carlos Núñez Bustillos

Además favorece la circulación, en menor cantidad que en el ajo. Se otorgan a esta planta propiedades para que no se formen coágulos en torrente sanguíneo, por lo que resulta muy adecuada para fluidificar la circulación y evitar las enfermedades circulatorias siguientes: arteriosclerosis, colesterol, hipertensión, angina de pecho y otras relacionadas con una mala circulación como las hemorroides.

Es un muy buen diurético, dado que estimula la eliminación de líquidos corporales, siendo muy adecuada en casos de reumatismo, gota, hidropesía, edemas, y vejiga (Tres copitas al día de la maceración de 50 gramos de cebolla machacada en un litro de vino).

La cebolla propicia la digestión al estimular el hígado, la vesícula y el páncreas, aunque debería evitarse en aquellos casos en que exista hiperclorhidria (acidez estomacal) así como en estómagos delicados.

Estudios recientes parecen asociar el consumo de la cebolla contra la aparición de células cancerosas en el estómago.

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