Primer plato

Chinchayote, de la raíz a la mesa

Llegó la temporada de este tubérculo. La tortitas son una de las formas más comunes de disfrutarla

Cronista

Foto: Cronista

¡Ya es temporada de chinchayote! Ahora es cuando podemos disfrutar las ricas tortas elaboradas con la raíz de la planta conocida como chayote o chayotera. Si no las ha probado, podrá saborearlas, por ejemplo, en el puesto de La Güera, en el mercado de Abastos. Sobre una bandeja, los pequeños círculos capeados se antojan con sólo mirarlos.

El tubérculo es alargado. Se consume en toda América Latina. Tiene numerosos nombres, como chanchayote y chayocamote, pero en Jalisco se le llama sobre todo chinchayote. Su consistencia es similar a la de una jícama, pero con un sabor poco pronunciado o ligero, parecido al de una papa cocida o cercano al de la yuca.

Las tradicionales tortas de chinchayote son dos rodajas de la blanquecina raíz, que fue previamente cocida, y a las que en medio se les coloca una rebanada de queso. Capeadas, es decir, con una mezcla de claras de huevo batidas con harina, se ofrecen después bañadas con salsa de jitomate. Como en gustos se rompen géneros, son deliciosas si se les baña con algún mole o con salsa de carne de puerco. Con ambas opciones quedan deliciosas.

Foto: Juan Carlos Núñez B.

¿Con qué acompañarlas? Son muchas las posibilidades. Una es con frijoles de la olla recién cocidos, una ensalada de nopales o de jitomate, con guacamole o lo que a uno se le antoje. Si al lado rebosa de salsa de tomate asado un molcajete y unas tortillas recién hechas a mano, aquello es un festín. En sí, las tortas de chinchayote son el complemento de lo que el comensal o los cocineros quieran añadir.

La raíz da para convertirla en ricos caldos, sopas, atoles, guisos y lo que surja de la creatividad desarrollada en los espacios mexicanos. Son altamente digestivas y nutritivas. Cuando sea la temporada, no conviene desaprovechar este rico platillo.

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