Cine

Cómo cocinar tu vida, un documental de Doris Dörrie

La directora alemana realizó un documental en torno a Edwar Brown, un maestro y sacerdotes Zen que es también jefe de cocina de los monasterios budistas

Bernardo García González

En el verano de 2006 la directora de cine y novelista alemana Doris Dörrie siguió con su cámara y equipo de trabajo a Edward Brown, un maestro y sacerdote Zen que es particularmente reconocido por su labor como tenzo –jefe de cocina en monasterios budistas–.

cocinar tu vida

Ilustración: Karla Guízar Morán

Doris Dörrie lo filmó cocinando y dando cursos y conferencias en tres diferentes centros budistas de Europa y Estados Unidos. Con el metraje que grabó, la directora montó un documental que fue presentado en 2007 con el título Wie Man sein Leben kocht: Cómo cocinar tu vida.

El foco del documental está puesto en la figura del monje, un personaje peculiar en quien se ve, por un lado, una marcada sensibilidad que le permite compartir enseñanzas muy bellas en las que relaciona el acto de preparar los alimentos con aspectos vitales profundos; pero por el otro lado, también puede advertirse en él –no obstante la cantidad de años que lleva practicando el Zen– un pequeño viso de soberbia, de consciente celebridad.

Quizá por ello Doris Dörrie decidió utilizar la cámara fundamentalmente como registro de las charlas del maestro. No hay voz en off a lo largo del documental, sino sólo las reflexiones que Edward Brown comparte en sus cursos y talleres, intercaladas con otros testimonios de personajes menores que van apareciendo y que también hablan de comida. De modo que lo que tenemos los espectadores en pantalla es permanentemente a Edward “el hombre”, con sus bondades y detalles, con ese doble rasgo de su personalidad: tanto su sabiduría como esa actitud moralizante que se le escapa muy a su pesar –y que a más de alguno le resultará chocante–.

Ese gesto por parte de la directora –de mantenerse invisible en la medida de lo posible, al margen– me parece interesante ya que aunque ciertamente no puede haber neutralidad en un documento fílmico, por lo menos se aprecia el deseo de no subrayar más de la cuenta. Eso permite que las palabras del tenzo tengan incluso mayor peso de realidad, al ser proferidas justamente sin un halo de admiración especial intencionado por la directora, como cuando al principio de una conferencia Edward Brown afirma estar muy nervioso y luego confiesa ante el público: “les podrá resultar curioso que después de tantos años de meditación me sienta intranquilo, pero es que soy humano”.

“Cuando uno cocina, no sólo cocina. No sólo maneja la comida, sino que maneja a otras personas y se maneja a sí mismo. Cocinar tiene que ver con el cuidado de nosotros y con el cuidado de los demás”

Doris Dörrie nos muestra, pues, facetas muy variadas del maestro. Dedica algunas secuencias a capturar al monje meditando; en otras –la gran mayoría– diciendo frases muy bellas respecto de la comida y su preparación, mientras cocina o da clases; pero también la directora incluye otros planos en los que Edward Brown está francamente desesperado por no poder abrir un bote, o incluso enojado con sus estudiantes por no encontrar el recipiente de la sal.

Una de mis frases favoritas pronunciadas por el tenzo y que creo puede recoger en gran medida el núcleo de su filosofía culinaria es: “Cuando uno cocina, no sólo cocina. No sólo maneja la comida, sino que maneja a otras personas y se maneja a sí mismo. Cocinar tiene que ver con el cuidado de nosotros y con el cuidado de los demás”.

Cómo cocinar tu vida puede ser visto entonces como un filme que presenta el pensamiento de Edward Brown –un compendio de enseñanzas en las que se relaciona el acto de cocinar con el acto de vivir, evidentemente desde la perspectiva del budismo Zen–. Pero también puede ser leído como un documental que desarrolla una crítica cultural en torno a nuestros hábitos alimenticios.

El niño que quiso ser cocinero

Incluso el monje enuncia que él quiso ser cocinero desde que era muy pequeño, cuando se empezó a preguntar por qué las personas comemos cosas prefabricadas, rápidas, blandas, de laboratorio, que tienen poco sabor o que saben a papel o a cartón –refiriéndose por ejemplo al pan de caja–. Fue a partir de esas intuiciones tempranas por las que Edward Brown decidió aprender a hacer pan y enseñarle a la gente a hacerlo. Muchos años después escribió el libro The Tassajara Bread Book que se convirtió –en sus palabras– en una especie de biblia del pan.

Dentro de los mensajes y preceptos que nos regala el tenzo en el documental, diría que mis favoritos van por tres lados: el primero tiene que ver con la relación entre cocinar y conocerse a uno mismo. A ese respecto menciona: “Debemos saber lo que significa la felicidad, la alegría de vivir, lo que queremos de la vida… Estudiar la cocina es en cierto modo estudiarnos a nosotros mismos”.

El segundo está referido a una suerte de reivindicación del cuerpo, en un mundo en el que tendemos a olvidarlo: “Ya no hacemos nuestros alimentos –comenta el maestro– porque se supone que las máquinas los hacen mejor y nos ahorran trabajo. Eso significa que regalamos nuestra capacidad de hacer cosas con las manos y con nuestros cuerpos. Y hacer cosas con las manos nos da salud y vitalidad. El uso de las manos para hacer masa, para tocar cosas, oler cosas, lo regalamos. ¿Cómo vamos a sentirnos vivos?”

El tercero habla del cuidado de los instrumentos: “Prepara una plato usando una cuchara. Cuida de las cazuelas e instrumentos como si fueran tus propios ojos”. En un plano particularmente conmovedor, Edward Brown derrama lágrimas al ver un recipiente abollado. Llora porque piensa en lo mucho que esa vasija –como otras– ha ayudado no sólo a cocinar sus alimentos, sino a cocinar su vida.

Ficha
Cómo cocinar tu vidaTítulo original: Wie Man sein Leben kochtDirección y guión: Doris Dorrie.País: Alemania Año: 2007Duración: 94 min.

El documental puede encontrarse en Guadalajara en Video Diversión, en la sección de películas europeas con sistema de video PAL.

También puede verse completo en YouTube, subtitulado en español, a continuación:

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