El Caldero

El dilema de Reyes

¿Cuándo se come la rosca? ¿El 5 o el 6 de enero? Del archivo de Rafael del Barco recuperamos esta sabrosa solución a la pregunta

Rafael del Barco

Foto: Cortesía

El primer dilema del año para este escribidor viene con la rosca de Reyes, (Melchor, Gaspar y Baltasar, no Alfonso) pues nunca sé si se come la noche anterior al día de los magos o en la merienda del día 6. Lo he resuelto de manera fácil, aunque eso implica cierta presión sobre la complexión corporal, que de meramente robusta pasa a ser francamente obesa, cenando la víspera rosca, merendando rosca al día siguiente y terminando con las sobras del magnífico pan dulce el día 7.

Alguna vez escribí que comía la rosca el 5 y una hermosa y admirada lectora objetó la costumbre y me dio tan buenos argumentos a favor del día 6, que la comí entonces, pero como sabía igual de bien el día anterior, no suspendimos en casa la costumbre, sino que la extendimos al día después y así es que desde el año pasado disfrutamos tres días, una especie de triduo solemne, con la que celebramos la antigua fiesta de la Epifanía.

No recuerdo si entre los argumentos que me dio la colega que me convenció, estaba el que la costumbre nació alrededor del año 1000 en Francia, cuando la Epifanía dejó de ser día de abstinencia de carnes, para convertirse en fiesta que se empezó a celebrar con un banquete que culminaba con un gâteau des Rois y desde entonces el roscón, como lo llaman los españoles, se sirve el día 6, que ahora no es más que el día de la rosca que conmemora a los Santos Reyes, porque la iglesia celebra el día 4 de enero, la fiesta de la Manifestación del Señor o Epifanía, en griego.

Foto: Marisa Núñez

La tradición continúa en lo que se refiere al pan que se prepara especialmente para estos días y se come con solemnidad, acompañado de un bueno y mexicano chocolate en agua, reuniendo a toda la familia en torno a esas simpáticas y enigmáticas figuras de Melchor, Gaspar y Baltasar, “los Reyes Magos de la ilusión”, como dice una popular canción.

Doy una receta que, confieso, nunca he hecho, puesto que las roscas comerciales o encargadas que los reposteros profesionales hacen son de una excelente calidad. La receta es de doña Virginia Ramos Espinosa, de su libro, Recetas para la Buena Mesa, lo que es una garantía de facilidad y sabor. Provecho.

La receta

IngredientesProcedimiento
  • 600 gramos de harina.
  • 150 gramos de azúcar.
  • 1 cucharada de agua de azahar.
  • 6 yemas.
  • 6 huevos enteros.
  • 250 gramos de mantequilla.
  • ½ cucharadita de sal.
  • 20 gramos de levadura comprimida.
  • 200 gramos de frutas cubiertas.

En una cucharada copeteada de harina se amasa la levadura con un poco de agua tibia para formar una masa homogénea, suave y tersa, a la que se le hace un corte en forma de cruz y se deja reposar en un sitio tibio a que doble su volumen.

Foto: Cortesía

Mientras fermenta la levadura, se cierne la harina y se amasa con las yemas, los huevos, la sal, el azúcar y la mitad de la mantequilla, golpeando la mezcla hasta incorporar todos los ingredientes perfectamente bien. Se añade la levadura y luego la mitad restante de la mantequilla y se continúa amasando y golpeando; se pone la masa en una vasija engrasada, se cubre con un lienzo y se deja reposar en sitio tibio unas cuatro o cinco horas. (Puede prepararse en la noche y hornearla al día siguiente).

Para terminar la preparación, se enharina la mesa y la mezcla se amasa a golpes un rato más, se forma la rosca en un molde de corona engrasado y enharinado, rellenándose con las frutas picadas y el “niño” bien enharinado. Se barniza con huevo y se adorna con higo confitado en rajas y azúcar granulado. Se vuelve a dejar que repose en un sitio tibio a que doble su volumen y se mete al horno caliente a 200° centígrados (400° Fahrenheit) unos 40 minutos.

 

 

 

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