Primer plato

El pescado blanco de Zirahuén

En muy pocos lugares se puede saborear el pescado blanco. En este lago michoacano todavía se puede encontrar

Elba Castro / Zirahuén

Foto: Juan Carlos Covarrubias.

Muy cerca de Pátzcuaro, en Michoacán está uno de los lagos que aún se conservan limpios en México: Ziarahuén. Ahí habita aún el casi desaparecido pescado blanco.

Este pez abundaba en el occidente de México, en esta zona de lagos que comparten Jalisco y Michoacán, al que se le conoce como JaliMich.

En el muelle, al borde del lago de Zirahuén, hay una cadena modesta de restaurantes que ofrecen los mejores productos de la gastronomía michoacana y además la posibilidad de descansar la vista en las aguas sanas del lago.

Dos factores han confluido para que el pescado blanco se halle escaso. Una es la introducción de la carpa, ya que este animal remueve los asientos del lago donde el pescado blanco desova. El segundo, es la contaminación de los cuerpos de agua. Este pez es delicado y de poca tolerancia a la contaminación, así que cuando se le ve nadar en las aguas dulces del occidente de México, de donde es originario, se puede decir que se trata de un cuerpo de agua más limpio.

Foto: Juan Carlos Covarrubias.

Las familias de pescadores saben muy bien cómo y cuándo atrapar al pescado blanco. Esperan a que este pez haya logrado la edad de apareamiento antes de sacarlo del agua. Así, ese manjar se encontrará a salvo.

Los españoles de la conquista dijeron que el pescado blanco del occidente de México tenía un sabor tal delicado que les sabía a castañas y por su carne “blanquísima” no daban crédito a que viviera en agua dulce.

En uno de los restaurantes familiares que se localiza al pie del lago de Zirahuen, llamado “Sobre las olas”, se ofrece este platillo casi todo el año. La sazón es de una cocinera que ha aprendido a preparar la comida típica de Michoacán, de donde es su esposo. Ella vino de Mazatlán, así que le fue fácil acomodarse al lado del lago y quererlo.

Este restaurante ofrece a los turistas un rico menú que incluye la delicia del pescado blanco, los típicos los charales capeados, los chiles rellenos, la sopa tarasca, los uchepos y las corundas…

El secreto de este restaurante y de su sabor está en los ingredientes de primerísima calidad, las tortillas recién hechas en fogón y una vista privilegiada del paisaje puesto que el restaurante de madera se construyó, literalmente, “Sobre las olas” de Zirahuén.

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