Letras humeantes

Letras humeantes 4

Elba Castro

Había llovido.

El empedrado era un río de brillantes canicas;

la tarde, un suspiro largo de mujer después del llanto.

El sol descendía de su grandeza.

Los árboles estiraban sus alas de pájaros despertados.

Sólo las gotas desprendidas de algún alero

movían al aire recién sosegado.

Por las aceras trepaba lento un aroma dulce

apenas murmullo vaporoso…

Fotografía: Empedrado mojado. Calle San Agustín, Málaga - A. González-Alba - https://www.flickr.com/photos/gonzalez-alba/

Fotografía: Empedrado mojado. Calle San Agustín, Málaga – A. González-Alba – https://www.flickr.com/photos/gonzalez-alba/

Esa trasparencia levantaba el ánimo,

despabilaba el gusto.

Y así, en la víspera del crepúsculo

apareció el café

sublime anfitrión de este paisaje

También podría gustarle

No hay comentarios

Dejar una respuesta