Primer plato

Los cacomites se esfumaron

Buscamos nuevamente estos deliciosos bulbos durante la romería de la Virgen de Zapopan. El resultado entristece: no los encontramos y casi nadie los recuerda

Juan Carlos Núñez Bustillos

De los cacomites ya no queda ni el recuerdo. Aquel viejito que recorría la romería de la Virgen de Zapopan y que aparecía con su canasta en la festividad del “Grito” de Independencia, desapareció sin dejar rastro.

Fotografía: Juan Carlos Núñez

Los vendedores que se instalan en el centro de la ciudad la noche del 11 de octubre y los que acompañan a los peregrinos hasta Zapopan para ofrecerles las más diversas variedades de alimentos, no recuerdan ni el nombre de los sabrosos bulbos.

“¿Caco qué?” pregunta una vendedora de pan de elote que desde hace 17 años ofrece su esponjados panqués en la “llevada” de la Virgen. “A lo mejor ese señor se murió y ya nadie le siguió. Ya ve que así se van acabando las cosas”, comenta. Este año le ha ido mal. Le pide a su hija que anote el nombre: “A ver, apúntale: ca-co-mi-te, quien quite los encontramos y los traemos para el año que entra. A ver si nos va mejor porque este año no hemos vendido casi nada”.

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Fotografía: Lorena Martínez González

Las guasanas brillan con su verde intenso y junto a ellas los cacahuates humean sobre un plástico de anchas rayas rojiblancas. Ahí tampoco hay cacomites. El hombre que los vende, un señor entrado en canas, no los conoce y ni siquiera ha oído esa palabra. Lo mismo ocurre con los vendedores de verduras cocidas, las señoras que venden papas y los turroneros. Los cacomites se esfumaron y de ellos no quedó ni el nombre.

Pareciera que hubieran sido solamente una ilusión. Pero de su existencia podría dar cuenta María Hilaria y, como decíamos en “Los cacomites, un alimento en peligro”, hace tres o cuatro años nosotros mismos los encontramos y los disfrutamos. En ese mismo texto referimos a documentos que establecen su uso comestible y su venta en el 12 de octubre en Guadalajara

Martha Delia Romero, lectora de Jaliscocina, nos envió un mensaje que dice: “Recuerdo que de niños decíamos: ‘¿Qué comites? Cacomites. ¿Por qué no me dites? Porque no vinitis. Literal”.

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Fotografía: Lorena Martínez González

El Diccionario de Mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua, dice: “Cacomite: Planta herbácea, anual, de la familia de la irídeas, con flores rojas en la periferia y amarillas en el centro. Su nombre es flor del tigre y corresponde al ocelosúchil. Su tubérculo es comestible”.

Los cacomites no son una pues una ilusión, son un alimento que prácticamente desapareció de la capital de Jalisco.

Quién sabe si habrá alguien que los extrañe en medio de la extraordinaria oferta gastronómica que se despliega durante la “llevada” de la Generala y que incluye hot dogs, hamburguesas, tacos en sus más diversas variedades, carne asada, flanes, gorditas de nata, pays de todo tipo, turrón, elotes, semillas, manzanas cubiertas, algodones de azúcar, sopes, flautas, enchiladas, papas fritas, papas a la francesa, salchipulpos, huevos duros y verduras cocidas, rusas, buñuelos, gorditas rellenas, champurrado, tamales, atole, esquites, café, churros azucarados y churritos enchilados, donas, picones, pan dulce, pan de pulque, pizzas y aguas frescas.

Nosotros sí los extrañamos.

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12 Comentarios

  • Responder
    jorge raul arias alatorre.
    4 febrero, 2016 en 10:24 pm

    Cacomites yo los recogia a un costado de las vias del tren delante de la Venta del Astillero a la altura del viejo reten militar ( Extinto).

    • Responder
      Juan Carlos Núñez Bustillos
      10 febrero, 2016 en 5:07 pm

      Estimado Jorge Raúl:
      Muchas gracias por su comentario, que nos confirma que efectivamente había personas que colectaban los cacomites en los alrededores de la ciudad. ¿Ya se acabaron en la zona donde usted los recolectaba? ¿Cómo los preparaba? Será bienvenida cualquier información que nos comparta. Saludos cordiales

  • Responder
    Gustavo
    1 marzo, 2016 en 10:10 pm

    En el mercado de ameca los encuentran

    • Responder
      Juan Carlos Núñez Bustillos
      9 marzo, 2016 en 9:26 pm

      Muchas gracias, Gustavo.
      ¡Qué buena noticia!
      En cuanto podamos nos daremos una vuelta para buscarlos.
      Saludos y gracias por leernos.

  • Responder
    Carlos Silva
    26 julio, 2016 en 9:59 pm

    Soy aficionado a la horticultura, llevo cultivando desde hace 4 años plantas bulbosas, entre ellas las Tigridias. Sale sobrando que diga que es una flor hermosa, su forma y colores hablan por sí mismo; no solamente es preocupante que no se perpetúe la tradición culinaria a base de está planta, sino también el poco interés de nosotros como mexicanos por cultivar en nuestros patios, huertos y jardineras este tipo de plantas muy mexicanas; conocida por los nahuas como “Oceloxóchitl”; me gustaría que en un futuro veamos cultivadas estas plantas en camellones y parques de Guadalajara; inclusive esta flor es el símbolo del Instituto de Botánica de la UdeG. Ojalá este tipo de artículos de interés social no muevan para rescatar lo nuestro. Felicidades

    • Responder
      Carlos Silva
      26 julio, 2016 en 10:00 pm

      *nos muevan para rescatar lo nuestro

      • Responder
        Juan Carlos Núñez Bustillos
        27 julio, 2016 en 11:14 am

        Gracias.

    • Responder
      Juan Carlos Núñez Bustillos
      27 julio, 2016 en 11:13 am

      Hola, Carlos. Muchas gracias por tus comentarios. Si tienes algunos consejos sobre cómo cultivar las trigidias serán bienvenidos. Yo lo he intentado a partir de semillas, pero no he tenido éxito. En cambio a partir de bulbos ha sido muy fácil. Saludos cordiales.

      • Responder
        Carlos Silva
        1 agosto, 2016 en 8:07 am

        Con gusto. Las semillas de la Tigridia (Oceloxócitl, Maravilla o Cacomite) tardan un mes, o un poco más, en germinar; debe estar y mantenerse muy húmeda la tierra donde se hayan plantado las semillas. Esta planta es difícil encontrar en viveros; de hecho, yo nunca la he visto en alguno a la venta, a veces ni la conocen. Sin embargo, sus semillas sí se consiguen en tiendas de agroquímicos, en sobrecitos con 50 semillas, pero sólo venden las de flores amarillas. Yo he conseguido las mías germinándolas de ahí, pero, también me he hecho de plantas de otros colores de flor, pidiéndole bulbos y semillas a quien tenga en sus patios y jardines. Convendría ir a los lugares donde aún vendan los cacomites asados, y preguntar a los vendedores si pueden vendernos algunos frescos para plantarlos, y aguardar por descubrir qué color tendrá esa planta.

        • Responder
          Juan Carlos Núñez Bustillos
          1 agosto, 2016 en 10:16 pm

          Muchas gracias, Carlos. Si estás de acuerdo me gustaría mucho publicar tu comentario en la sección principal de Jaliscocina. ¿Te parece bien? Saludos y muchas gracias por compartir tus conocimientos.

          • Carlos Silva
            2 agosto, 2016 en 8:52 pm

            Me honraría mucho, por supuesto que sí. Le agradezco la consideración, esperemos que esto contribuya a ver esta planta en nuestros espacios verdes; y a saborearla una vez más. Es irónico que, siendo una planta tan mexicana, en México no sea tan popular. Lo mismo sucede con la Dahlia, que es nuestra flor nacional, pero que los ingleses, holandeses, franceses y alemanes la honran más que nosotros. Asimismo, la Dahlia también comestible, su sabor recuerda a la jícama. La llaman, a modo purépecha, charahuesca, en algunas partes de Jalisco y Michoacán. Ojalá su articulo motive a la gente para que se cultiven estas plantas con entusiasmo e interés, y que dejemos de poner en nuestras jardineras agapandos, margaritas, rosas o claveles para sustituirlos por plantas de nuestra flora nacional.
            Saludos.

          • Carlos
            3 agosto, 2016 en 12:56 am

            Con todo gusto, mil gracias.

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