Primer plato

Los guajes, alimento de familias humildes

Esta leguminosa silvestre es originaria de México. De fuerte sabor, la semilla se utiliza para acompañar salsas, huevos y frijoles

Sergio René de Dios

Foto: Sergio René de Dios.

El que come guajes no se hace guaje. Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa, diría Perogrullo. Uno de los tantos nombres con que se conoce a este árbol del que cuelgan racimos de largas vainas color tinto, no le hace ningún favor al compararla con un sinónimo de quien es distraído, atolondrado o menso.

Los guajes son originarios de México. Se pueden encontrar en el campo mexicano, donde crecen de manera silvestre, sin cuidado alguno y dejados a la mano de Dios, como dicen los rancheros. Se pueden adquirir por temporadas en tianguis y mercados, como sucede en la Ciudad de México, aunque también en Jalisco están disponibles en mercados ambulantes y en San Juan de Dios, y Abastos. Cada vaina contiene una veintena de semillas.

Es importante advertir que las semillas es preferible no consumirlas solas, por su sabor ligeramente picoso y medio amargo. Es decir, no son para paladares delicados. Añadamos que las semillas del guaje son auxiliares para producir gases de los intestinos, lo cual no resulta agradable para las personas cercanas a quienes sueltan flatulencias a costa de desinflamar sus estómagos. Ayudan a la colitis. Es recomendable, tras comerlos, lavarse de inmediato los dientes por su intenso sabor que obliga a hablar con prudente distancia de cualquier interlocutor.

Foto: Sergio René de Dios.

Sobre todo en el agro mexicano, aunque también en ciudades, hay familias que lo recolectan o lo compran para preparar huevos revueltos con semillas de guajes. Este platillo puede comerse en forma de taco, con una tortilla recién hecha a mano, que además atrape salsas, quesos, aguacate y/o frijoles. Otra modalidad es consumirlos con los tradicionales frijoles de la olla o colocarlos sobre sopa de arroz. Es un platillo barato, al que recurren de manera especial familias de escasos recursos.

Para los niños de ranchos o pueblos mexicanos, las vainas son útiles no solo para comerse sino también para jugar. Es un juego inocente porque se abre la vaina, se tiran las semillas verdes, se toma de los extremos y se junta para formar un círculo y de manera inmediata se estira con rapidez, para que al golpearse las dos tiras hagan un sonido seco y breve. Repetir el movimiento lleva a crear sonidos a los que se puede poner un ritmo.

También las ovaladas semillas suelen usarse por los niños como municiones de resorteras, y con buena puntería un impacto en cualquier lugar del cuerpo deja huella. Esto sin contar que el guaje es útil en abonos para el ganado, aunque con moderación. Ésa es una palabra clave a tomar en cuenta con los guajes: hacerlo con moderación, pero eso sí, disfrutándolos.

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