El Caldero

Sangrías, fizzes y otros refrescos

Para estos días de calor no hay como una bebida casera y refrescante. Aquí tres opciones

Rafael del Barco

Foto: Juan Carlos Núñez B.

Cuando el calor aprieta (36° en el controvertido túnel de López Mateos a las 3 y media de la tarde) llegar a casa y disfrutar de un frío refresco distinto al usual es una grata sorpresa.

Frutas de cualquier clase, agua mineral, vinos blanco y tinto secos, algunos licores, azúcar, hielo, té, hierbabuena, miel, leche, son los ingredientes que hay que tener a la mano. Las técnicas son muy sencillas y requieres, cuando mucho, de la licuadora. Algunas bebidas hay que colarlas; otras hay que dejarlas reposar en el refrigerador. La piña no debe licuarse porque genera enorme cantidad de espuma.

Foto: Juan Carlos Núñez B.

Todos los refrescos se benefician con un poco de jugo de limón para resaltar el sabor, excepto aquello que están hechos con leche. Recuerde que el jugo de limón debe colarse para evitar que se enrancie pronto.

Las recetas

Sangría Simple. Partes iguales de vino blanco o tinto secos y agua mineral con gas; azúcar al gusto y algo de jugo de limón agregado después que se disolvió el azúcar; mucho hielo. Esta sangría es ligera y apta para que los niños empiecen a conocer el sabor del vino y se les comience a enseñar a beber con moderación. Una versión sólo para adultos es la que se “bautiza” con un chorrito de Cointreau o de brandy.

Refresco verde. 4 cucharadas de menta; hielo picado; 2 y media tazas de vino blanco seco, agua mineral con gas, ramitas de hierbabuena. Ponga una cucharada de menta en cuatro vasos largos; llene de hielo picado y vierta en cada vaso una cuarta parte del vino. Un momento antes de servir, añada el agua mineral y adorne con hierbabuena.
Raspado de naranja y limón. Prepare un litro de limonada con más limón del que acostumbra y congélela en cubitos; descongele dos tercios de concentrado de jugo de naranja. En la licuadora ponga el concentrado y añada cubito a cubito la limonada congelada y mezcle bien. Adorne con una rebanada muy delgada de limón y hojitas de hierbabuena. Una variante fácil es usar paletas Manhattan de limón, en lugar de limonada congelada.

“Malteada” de súper lujo. En la licuadora ponga dos partes de helado de vainilla Häagen Dasz y una parte de Bailey’s (licor de crema y chocolate); mezcle bien y sirva en vasos bajos de boca ancha con popotes recortados. Salud y provecho.

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