Primer plato

Tamales de chipilín, sabor a Chiapas

Esta planta es uno de los quelites más sabrosos y nutritivos del país. Es un ingrediente fundamental de la cocina del sureste de México

Elba Castro / Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

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Foto: Laura Mares

Cuando uno escucha la palabra chipilín, se nos viene a la mente el estado de Chiapas… es que el chipilín es un quelite que nació al calor de las selvas del sur de México y de Centroamérica. Una vez que el plátano llegó a estas tierras, también se instaló con facilidad en los montes del sur. Tal vez por eso fue tan natural hermanar a estos dos productos en un sabio y rico tamal.

El chipilín es considerado por los investigadores de la UNAM dentro de los 10 quelites más famosos del país. Forma parte de la selección de plantas con mayores contenidos de fibra, hierro, potasio y de vitaminas C y D, que los pobladores antiguos de nuestro actual país hicieron para alimentarse, al mismo tiempo que se curaban y disfrutaban de la comida.

Los tamales de chipilín son un platillo fundamental de la amplia cocina de la selva chiapaneca. Las hojas tiernas de esta planta, junto con el quesillo chiapaneco (que también goza de fama particular pues reúne en su textura y sabor al gusto de un queso fresco y seco juntos), alguna carne (de ave o de cerdo) y desde luego la manteca de cerdo, el laurel y la mejorana, soltarán un perfume que se combinará al vapor con las hojas de plátano.

Resultará un tamal suave, delgado hidratado y con mucho sabor… se podrá acompañar de una salsa roja hecha a base de caldo de pollo jitomate y chile guajillo. Pero si se quiere disfrutar de la experiencia del chipilín, lo mejor es comerlos solos y ya que se ha identificado el sabor, entonces, sí adicionarlos con la salsa.

Esta misma base de masa con chipilín y queso, sirve para confeccionar también pequeñas esferas que se fríen y se echan a un caldo con la salsa antes mencionada para formar la famosa “sopa de bolitas” de Chiapas, que es deliciosa.

El chipilín también se prepara con arroz o ya de plano en sus usos medicinales puede presentarse como cataplasma o cocida que servirá para conciliar el sueño, para curar “las reumas” y para hacer lavados gástricos.

El chipilín es sólo una de las plantas que pueblan la memoria de los ancestros y que nosotros podemos disfrutar y comprender recordando a la selva que la vio nacer y por lo tanto a comprender la importancia de su cuidado, especialmente en nuestro estado hermano de Chiapas.

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