El Caldero

Vino caliente

Del archivo de Rafael del Barco este remedio para los días fríos. Una bebida caliente, espirituosa y reconfortante

Rafael del Barco

Foto: Juan Carlos Núñez B.

Los vaivenes del termómetro propios de estas latitudes hacen que cuando estoy listo para escribir de algún platillo o bebida calientes, lo que todo el mundo pide es algo fresco. Escribo este artículo cuando la temperatura es de 10 grados, según el Canal del Tiempo, y se pronostican para el fin de semana mínimas de 6 grados, por lo que creo que mi hipotético lector quedará muy complacido con la receta que he escogido.

En México, la tradición de la canelita es antigua y extendida. La versión más simple, la que conocí en los velorios de mi norteño pueblo, es la de hervir canela en agua, endulzarla y echarle un chorro más o menos abundante de cualquier líquido espirituoso que se tenga a la mano, como el sotol, aguardiente de una palma parecida al maguey.

Seguramente, en varios lugares de la República, la canelita se “bautiza” con bacanora, mezcal, tequila y el agua se sustituye con jugo de naranja, agua de jamaica y frutas varias, manteniéndose constantes la canela y el aguardiente.

Foto: Juan Carlos Núñez B.

hay mexicanos que preferimos el vino al aguardiente y de allí nace la opción de un vino caliente que nos ayude a combatir el frío sin que nos embriague rápidamente, pues hablamos de una mistela con un grado de alcoholización de más o menos 10 grados, mientras que en el caso del licor la mezcla quedará bastante fuerte, alrededor de 40 grados.

No vaya a creerse que esa diferencia en la cantidad de alcohol garantiza la sobriedad; quizá suceda lo contrario, pues la receta de este vinito caliente es particularmente sabrosa y se resbala por la garganta con facilidad, cogiendo desprevenido a más de uno que presume de aguantador.

Lo fundamental es que el líquido alcoholizado se hierva unos minutos con rajas de canela y para esto lo mejor es el vino, pues puede hervir más tiempo conservando su sabor, mientras que los licores y aguardientes, resisten muy poco el calor y pierden su sabor pronto. El sabor de la canela es preciso para subrayar el del vino y ambos constituyen una magnífica pareja.

Consiga la mejor canela que pueda, la auténtica de Ceylán puede tener varias calidades. Vea que esté empacada en paquetes herméticos y revise las fechas de caducidad y de elaboración. Si normalmente no es posible saber cuándo se cosechó, por lo menos que sepamos la fecha en que se empacó.

Respecto del vino, lo único que recomiendo es que sea seco, tinto y de buena calidad. Si es extraordinario, bébaselo solo, acompañado de su platillo predilecto.

La receta

Se endulza una botella de vino tinto seco (750 mililitros) con tres cuartos de taza de azúcar y se pone a hervir, a fuego muy bajo durante 20 minutos, con dos rajas de canela, cuatro pimientas gordas (de Tabasco, allspice), cuatro clavos de olor y la cascara de una naranja, sin lo blanco y cortada en pedacitos. El vino se cuela y se sirve en tazas de cristal adornadas con una raja de canela y una cascarita de limón, retorcida.

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