Primer plato

Afán salutífero

“Compré arroz integral. Lleva 24 horas en la olla exprés… yo creo que más que un cereal es un mineral”

Nené Ortiz / Cádiz

Arroz integral. Foto: JC Núñez.

El pollo ha pasado de ser el plato de lujo de los domingos a una mierda. Sin más. Ahora para asarlo lo meto al pobre en una bolsa de celofán como a un paciente con ébola y le añado verduras en lugar de patatas. Un sindiós.
En este afán salutífero que me ha entrado compré arroz integral. Ayer lo puse a cocer y lleva 24 horas en la olla exprés con el pitorro puesto. Me he levantado de noche a comprobar si estaba hecho, pero no, ahí seguía el tío, incólume como el brazo incorrupto de Santa Teresa. Yo creo que el arroz integral más que un cereal es un mineral. Además, sale carísimo porque gastas tantos kilovatios para cocerlo que al final te cuesta lo mismo que si lo hicieras con bogavante.

El arroz blanco estriñe porque te quita las ganas de vivir. Ante un arroz blanco te sientes automáticamente enferma y el cuerpo se prepara para guardar reservas. Sin embargo, ante una fabada el cuerpo se expande, se expresa, comunica…

Las cosas en blanco dan murrias y las verdes también. Las verdes además te sueltan el vientre y te hacen mística y meditativa.

Hay una excepción en los alimentos blancos: la croqueta. Yo ahora pienso en una croqueta y se me caen las lágrimas de añoranza. Y el pan. Mataría por un bocadillo de croquetas, creo que es el maridaje perfecto. Ése y el bocadillo de patatas fritas de bolsa.

Paella. Foto: Juan Carlos Núñez

Voy a dejar de soñar porque ensalivo mucho y entonces se me alteran los jugos gástricos pensando que les va a caer una de estas maravillas y sin embargo les cae una rodaja de merluza cocida y unas judías verdes.

Buen domingo, majos. Recomiendo arroz sin complejos, con todos sus avíos. Fuera penas.

 

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