Esta película de Marco Ferreri, filmada en 1973, es una grotesca provocación para cuestionar valores y tabúes
Rogelio Villarreal
Vi La gran comilona (La Grande Bouffe, 1973), de Marco Ferreri, cuando tenía unos dieciocho años, y no he vuelto a verla, aunque recuerdo algunas escenas con nitidez. La de una hermosa chica desnuda que se abalanza contra un enorme pastel de chocolate, o aquella en la que uno de los comensales es masajeado en el vientre después de un atracón para que pueda desalojar los intestinos, o la de una maestra regordeta que posa su trasero sobre la masa con la que preparará una pizza. Quedé muy impresionado por los excesos, sobre todo en lo que a gastronomía se refiere. Nunca había visto una película como ésta —otra que me impresionó fue Les Valseuses (Bertrand Blier, 1974), que vi uno o dos años después, pero es otra historia que luego les contaré.







