Recién jubilada, Eneyda Suñer cambió las clases de filosofía por la sartén y nos comparte una receta de su maestra Mayrén Viveros
Eneyda Suñer
¡Me jubilé! Ya me sentía muy cansada, amé mi trabajo mientras lo tuve, me entregué siempre a él de corazón. Los últimos poco más de 20 años, estuve en una institución con hermosos jardines, con una muy buena jefa, con colegas a lo que estimo y con muy buenas prestaciones. Pero ya estaba muy cansada, las ocho horas diarias que, entre comidas y traslados eran siempre más, ya me estaban cobrando factura. Ya me sentía prisionera, porque quería hacer muchas otras cosas, pero llegaba a casa cansada y sin ganas de hacer nada más.







