Primer plato

Café del día

Entre el agrado y el desagrado

Luis Marrufo Cardín

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Ilustración: Erandini

Para muchos de nosotros parte del ritual matutino incluye tomar una o varias tazas de café. Sea preparado en cafetera o instantáneo, no tomarlo puede significar la diferencia en la manera de abordar el día. Mientras que algunos dirán que es exagerado, otros se sentirán identificados con esta imagen.

El mundo del café da mucho que qué hablar: el origen de los granos, su cultivo, su cosecha y beneficio; las diferentes mezclas y la variedad de tostados; los diferentes procesos para prepararlo, el molido necesario para cada una de ellos y las distintas maneras de presentarlo en taza.

En el ambiente cafetero es común escuchar que para llegar a probar un café bien puesto en la mesa, un café que muestre lo mejor de sí mismo, depende de “cuatro emes”: mezcla, molido, máquina y mano de quien lo prepara. El café más sabroso puede ser afectado durante el proceso y convertirse en una bebida muy desagradable; puede pasar también lo contrario, un café de mediana calidad puede prepararse de tal forma que haga lucir sus atributos, aunque sean escasos, de la mejor forma.

Como en cualquier ámbito, en el café también existe un lenguaje técnico, incomprensible la mayoría de las veces para quienes que no se encuentran familiarizados con la terminología. Por ejemplo los principales atributos del café son Cuerpo, Aroma, Acidez y Fuerza o Retrogusto, cada uno de ellos tiene características que lo definen y que permiten hablar de notas que diferencian a un café de otro.

Al mismo tiempo es tan fácil identificar el agrado o desagrado que provoca un sorbo de café, incluso sin identificar a ciencia cierta las razones por las que nos gusta más uno de otro; simplemente preferimos un modo de preparar el café e incluso identificamos lugares y hasta personas que preparan un café más parecido a los sabores que nos parecen agradables. En el mismo lugar, con la misma mezcla, el mismo café y la misma máquina, es posible que nos agrade más como lo prepara alguien en particular.

¿Cuál es entonces la mejor mezcla de granos? Dependerá de las cualidades que se busquen en el café. ¿Cuál es el mejor tostado? Dependerá de las características a las que se desee dar más fuerza. ¿Cuál es el mejor proceso para prepararlo? Dependerá de las notas que se busquen destacar en el sabor.

A lo largo de las diferentes entregas de esta columna buscaré compartir con ustedes algunas de las experiencias que el café ha despertado en mí, respetando y reconociendo que para gustos se hicieron colores y partiendo que el café más rico es el que a cada uno le gusta más. Es decir depende la la propia subjetividad.

Con esta premisa en mente, no puedo negar que existen consejos, recomendaciones y alertas que nos permitirían estar más preparados a la hora de escoger y preparar nuestro café para destacar, como decía en un principio, sus mejores atributos.

luismarrufocardin@cafedebuenaletra.com

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