Primer plato

El pejelagarto a las brasas de “Don Polito”

En los humedales de Nacajuca, Tabasco, Don Polito prepara  este animal endémico de sabor único. Sólo requiere de unas buenas brasas, ajo, chile amashito y limón

Laura Mares Ortega / Nacajuca, Tabasco

Foto: Laura Mares Ortega.

A las orillas de la población de Nacajuca, Tabasco, está el restaurante “La Palapa de Don Polito” que se ubica entre los humedales que articulan a este estado. Cuenta con criaderos de tilapia y de manera natural, en uno de sus cuerpos de agua, viven los pejelagartos. Son peces endémicos de la zona (solamente existen en esa región). Dice Don Polito que sólo salen cuando llueve, pues estos peces habitan enterrados en el fondo del agua. Quizá está característica es la que le proporciona su singular sabor, pues es incomparable con el sabor de cualquier otro alimento.

Foto: Laura Mares Ortega.

El pejelagarto se prepara principalmente a las brasas con un poco de sal. Antes de ponerse a asar se insertan en un palo de la cabeza a la cola; las vísceras no son extraídas pues le ayudan a conservar el sabor, aunque éstas no son comidas por contener un sabor bastante fuerte, amargoso.

Como la piel es dura debe cortarse por la parte inferior, entre la unión de las dos hileras de escamas. Si no se corta de esta manera el pejelagarto de desbarata y las vísceras pueden mezclarse con la carne.

Al momento de comerlo lo acompañas con una salsa de chile amshito, limón y mucho ajo picado sobre una tortilla gruesa, hecha a mano y frita.

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