Primer plato

Las tortas ahogadas también se disfrutan en Los Ángeles

Sin un buen birote no hay manera de elaborar una ahogada. Por ello, Jaime Marcelo hornea su propio pan en California

Victoria Infante / Los Ángeles

A cualquiera le pueden ver la cara con una torta ahogada, menos a un tapatío, y eso lo sabe de sobra Jaime Marcelo.

A la gente no la puedes engañar, sobre todo cuando viene de allá [de Guadalajara]”, dice Marcelo, quien nació en Concepción de Buenos Aires, Jalisco, que luego se fue a vivir a Guadalajara y después echó el brinco a Los Ángeles, donde es dueño del restaurante El Güero.

Fotografía: Victoria Infante

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“Todo es importante, la salsa, los frijoles, las carnitas, y por supuesto, el birote”, recalca.

Y aunque es verdad que para que una torta ahogada merezca llamarse como tal todos los ingredientes deben de ser de rechupete, lo que al final determina si vale o no la pena es el pan que la envuelve.

Fotografía: Victoria Infante

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La cosa se complica más si eres hija –o hijo– de un hombre que toda su vida ha comido este platillo típico de Guadalajara, la ciudad donde se inventó este menjurje.

Y peor se pone la cosa si ese hombre, ya de casi 90 años, ha sido catador de todo recoveco donde se vendan las tortas ahogadas en la Perla Tapatía.

Si el birote está aguado, no sirve la torta”, he escuchado a mi papá, Mario Infante, decir esta frase toda, pero toda mi vida.

Entonces, aunque todos los ingredientes hacen a la torta, si el birote no es salado y no es de esos que te raspan las encías y truenan con cada mordisco, no puede considerarse una torta ahogada auténtica.

Fotografía: Victoria Infante

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Así que Marcelo, para no ser juzgado de mal tortero –sobre todo porque en Los Ángeles no se consigue el pan adecuado para preparar las tortas ahogadas–, decidió hacer su propio birote al estilo Guadalajara.

“Alguien de allá, mis parientes, me dieron la receta”, dice Marcelo, cuyo local está ubicado en el bulevar Whittier, justo en el corazón del Este de Los Ángeles, un área densamente poblada por mexicanos.

Ahí llegan clientes de todos los rumbos de la ciudad; muchos, dice el cocinero, viajan desde muy lejos para entrarle a este plato, el más popular de su restaurante, porque además vende otros antojos tapatíos, como flautas y tacos dorados.

Marcelo, de 56 años, atiende su local junto con su esposa y otros miembros de la familia desde 2003, cuando decidió establecerse luego de haberse dedicado por varios años a vender taquizas en eventos sociales.

El cocinero, que no es de tez blanca y tampoco tiene el cabello rubio, se ríe cuando le digo que no cabe en la categoría de “güero”, como en México le decimos a las personas con esas características.

Entonces me explica que el nombre de su restaurante, donde tiene colgadas decenas de fotos de la Perla Tapatía de antaño, es un homenaje a las tortas El Güero, el lugar donde se inventó este plato, ahora con renombre internacional, en Guadalajara.

Fotografía: Victoria Infante

Fotografía: Victoria Infante

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2 Comentarios

  • Responder
    Oscar Gutierrez
    22 febrero, 2016 en 2:06 pm

    es cierto, yo anduve ahi en california y donde veia que vendian tortas ahogadas siempre llegaba ahi a ver si estaban buenas, aunque siempre me tocaba ir a repartir a El Super de Whittier no me toco lelgar a El Guero porque siempre llegaba ahi en la madrugada, pero si podia llegar a Fresca Fruit en el Firestone Blvd y esas si me gustaron, pero ahora aca en Iowa no he podido probar las que hacen aqui.

    saludos

    • Responder
      Juan Carlos Núñez Bustillos
      22 febrero, 2016 en 10:57 pm

      Hola, Óscar. Muchas gracias por escribirnos y por contarnos tu experiencia con las tortas ahogadas en Los Ángeles. Cuando pruebes comida jalisciense en Iowa, cuéntanos por favor. Saludos.

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