Primer plato

El chilte de Talpa, artesanía y golosina

Con el producto que se obtiene del chicozapote se elabora lo mismo chicle para masticar que figuras de todo tipo

Juan Carlos Núñez Bustillos

Figuras de chilte. Foto: Juan Carlos Núñez.

Con el chilte o chicle de Talpa no hay medias tintas. “A unos les encanta, otros dicen que huele a pies y no sabe a nada”, dice Niniveth Godínez García. Desde hace cinco generaciones su familia se dedica a la elaboración de dulces tradicionales de la región.

El chilte o chicle de Talpa, explica, se elabora con la sabia del chicozapote (Cnidoscolus elasticus). “Al árbol se le hace un corte diagonal en la corteza. Por ahí comienza a salir la sabia que se recolecta y luego se pone al fuego con agua hasta que agarra la consistencia del chicle. Entonces se estira y se comienza a moldear, se sacan tiras o láminas a las que se les puede añadir color o dejarlo al natural, blanco”.

Chilte de Talpa. JC Núñez B.

Con estos “cordoncitos” y láminas de chilte se elaboran las más diversas figuras. Desde pequeños sombreros, flores, corazones y “lozita”, hasta vírgenes y catedrales. “En Talpa tenemos un museo donde hay piezas muy bonitas”, añade Niniveth.

Pero además este producto se puede masticar como si fuera un chicle. “No tiene sabor, pero sí un olor muy característico que a unos les gusta y a otros no. Mucha gente lo busca porque no tiene azúcar. A personas que tienen parálisis facial se lo recomiendan para que haga ejercicio masticándolo. Incluso algunas personas lo llevan porque dicen que les ayuda a bajar la papada”, comenta Godínez García.

Dulces de diversos tipos son también típicos de este municipio de la sierra occidental de Jalisco. Los elaborados con leche o con guayaba son de los más tradicionales. “Cuando es temporada de guayaba y llegas a Talpa luego luego te llega el olor”. Con ella se preparan rollos, ates y diversas conservas.

La Basílica de Nuestra Señora del Rosario es uno de los santuarios más visitados del país. El ayuntamiento afirma que cerca de tres millones de personas visitan cada año a la Virgen de Talpa y que solamente en Semana Santa pueden llegar a sumar unos cien mil. Algunos peregrinos llegan después de haber recorrido durante días cientos de kilómetros.

Birria. Foto: Juan Carlos Núñez B.

Para ellos, Talpa ofrece una diversidad de platillos típicos como menudo, birria, gorditas, tacos y una enorme variedad de guisos. “Se cocina muy bien porque se atiende a muchísima gente”, agrega Níniveth. Cuando hace frío la infusión de canela con rompope es una de las preferidas y cuando hace calor los raspados refrescan a los peregrinos.

Talpa también es zona de cafetales. Anahí Rodríguez sigue la tradición cafetalera que comenzó su abuelo Nabor. “Real de la cuesta es un café que cultivamos bajo sombra, no talamos árboles y es muy bueno”.

Recientemente los sabores de Talpa estuvieron presentes en el Museo de las Artes Populares de Jalisco con el programa “Conoce a tus municipios”.

 

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2 Comentarios

  • Responder
    Rigoberto González Rodríguez
    24 noviembre, 2018 en 9:59 pm

    Hay un error en el la especie de árbol que cita para la extracción de la sabia y elaboración de la artesanía. Manilkara zapota o chicozapote es una especie arbórea de la selva de Yucatán, Quinta Roo y Chiapas y de donde se extrae goma para chicle; en el caso de las artesanías de Talpa de Allende, se utiliza una goma base extraía de otra especie de árbol el Cnidoscolus elasticus, cuya sabia posee diferencias fisico químicas al del chicozapote. Saludos

    • Responder
      Juan Carlos Núñez Bustillos
      5 enero, 2019 en 3:37 pm

      Estimado Rigoberto: tienes toda la razón. Tenímaos un error en el nombre científico del árbol. Ya lo corregimos. Te agradecemos mucho que nos hayas hecho notar la falla y te agradeceremos también, que si encuentras otra, nos lo hagas saber para arreglarlo. Saludos cordiales y muy buen año 2019.

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