Primer plato

Del arte de preparar un platillo…

Cocinar requiere generosidad, talento, impulso motivador en el “hacer para otro”, optar por la justa selección de ingredientes y proporciones adecuadas

Yolanda Zamora

Cuando Juan Carlos Núñez, director de esta revista digital Jaliscocina, periodismo cultural gastronómico me invitó a participar como colaboradora, visité la página y me encantó, inmediatamente dije que sí. Pero, luego reflexionándolo me cuestioné: “Pero, ¿qué autoridad puedo tener yo sobre el tema para escribir al respecto? Y estuve a punto de retractarme. Sin embargo, lo pensé mejor, y consideré, modestamente, dos ingredientes a mi favor:

arte_cocinarEl primero, vengo de una familia de riquísima tradición gastronómica: mi madre, las abuelas, las tías, la nana… nos heredaron a la siguiente generación el goce del cocinar, y un delicioso legado de platillos cuya degustación colmaría al más exigente de los paladares. El segundo ingrediente, debo decirlo, es un especial gusto personal por la comida; no sólo por disfrutarla sino por el hecho de prepararla para los demás. Me llena de contento planear una comida y sorprender a mis amigos con toda suerte de platillos, recetas heredadas o inventadas. Todo ello conlleva una cierta mística culinaria, ¿qué no?

El caso es que acepté y aquí estoy, compartiendo con ustedes una primera colaboración, cuyo asunto central será, precisamente, el disfrute de preparar un platillo. Me apoyo en Lin Yutang, tomo un fragmento de su libro “La importancia de vivir” y cito:

Si un hombre sensato, una linda mañana, tendido en su lecho cuenta con los dedos cuántas cosas de la vida le causan verdadero placer, descubre invariablemente que la comida es la primera. Por lo tanto, la prueba invariable para saber si un hombre es sabio y cuerdo consiste en establecer si tiene buena comida en casa”.

Estoy convencida, como el escritor chino, de que el arte de preparar y disfrutar de un buen platillo tiene mucho que ver con la inteligencia y la alegría de vivir de un ser humano. Y no me refiero sólo a paladear un guiso, sino a prepararlo para otros, con creatividad e ingenio, dedicándole tiempo, valorando el justo balance de olor, color y sabor en el platillo. Porque cocinar requiere generosidad, talento, impulso motivador en el “hacer para otro”, optar por la justa selección de ingredientes y proporciones adecuadas: una pizca más de sal o un grano más de pimienta, pueden darle ‘al traste’ al guiso.

Fotografía: Juan Carlos Núñez

Fotografía: Juan Carlos Núñez

El auténtico cocinero es capaz de emocionarse e incluso de dejarse sorprender por los resultados inesperados de una receta. Es capaz de alterarla “como vaya sintiendo”, y de agregarle su cuota personal de creatividad. Y claro difícilmente un platillo, así preparado, podrá resultar decepcionante.

Lamentablemente, el vértigo de la vida cotidiana nos ha llevado a perder de vista el verdadero placer de preparar y disfrutar un alimento, y, en cambio, a consumir cada vez con más frecuencia lo que se ha dado en llamar “comida rápida” o peor aún, “comida chatarra”. Una comida rápida, para empezar, nunca podrá prometer un auténtico disfrute. Dice un proverbio chino: Ningún platillo se disfruta si antes no se espera ansiosamente, y luego de paladearlo, se discute sobre él.

El auténtico cocinero es capaz de emocionarse e incluso de dejarse sorprender por los resultados inesperados de una receta

La tradición de la sobremesa se ha perdido también, porque, ¿quién tiene ahora tiempo de conversar sobre el pan y la sal? Hacerlo, en la actualidad, es ir contra la lógica que marca invertir el menor tiempo en el comer, y aprovecharlo para producir.

            Dime qué y cómo comes y te diré quién eres. Efectivamente, las costumbres en el comer, tienen relación directa con el ser de cada quien. ¿Qué haces tú para comer?  y ¿Has comido hace poco? son curiosas formas establecidas de saludo cotidiano que se acostumbran en Oriente. No así en nuestro medio, porque si saludas a alguien de este modo, te mirarán como diciendo: “Y a éste, ¿qué le pasa?”

Pero, si usted ha llegado hasta aquí, leyendo este artículo, bravo, ello significa que, como dice Ling Yutang, es usted sensato, sabio y cuerdo, o al menos… coincide con nosotros en el gusto, la pasión y el arte de preparar, compartir y paladear un buen platillo, y si este platillo es de nuestra gastronomía jalisciense, aún mejor.

¡Provecho… y hasta la próxima!

 

yolandazamora@hotmail.com

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2 Comentarios

  • Responder
    Mark Nuñez
    23 septiembre, 2015 en 3:20 pm

    Buen articulo. Coincido en que tanto comer como cocinar son placeres maravillosos. Poco tan agradable como el escuchar decir a los comensales “que rico estuvo”

    • Responder
      Juan Carlos Núñez Bustillos
      25 septiembre, 2015 en 10:05 pm

      Gracias, Mark. Comer y cocinar, los dos placeres que mencionas, refinan su sabor en el encuentro con los otros. Muchas gracias por visitarnos

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