Recetario

Garbanzos con chorizo para convertirnos en plutofagonides

Este es un plato sencillo y contundente en el que esta legumbre de ancestral historia viajera es la protagonista

Juan Carlos Núñez Bustillos

Garbanzos con chorizo. Foto: J.C. Núñez.

En las cocinas de Jalisco los garbanzos aparecen eventualmente. No los tenemos completamente olvidados, pero tampoco son protagonistas de la mesa con frecuencia. Quizá sean más populares las guasanas, los garbanzos cuando están aún verdes. Sin embargo, son una excelente opción para tener siempre en la despensa.

Anina Jimeno Jaén, autora del libro El Sabor de las palabras nos cuenta que los garbanzos: “Tienen toda la historia del mundo y no tienen ninguna, ni siquiera se sabe con certeza de dónde procede su nombre, pero todo el mundo los amó, desde Asia Occidental a la India, del Cercano Oriente a África, de África a España, de España a América y se volvieron internacionales”.

Garbanzos. Foto: Juan Carlos Núñez.

Dice Anina que los cartagineses llevaron los garbanzos a España. “Los romanos odiaban a los cartaginenses a los que llamaban plutofagonides: devoradores de puchero, del latín pultes, plural de puls-tis: puchero, y por tanto a los garbanzos y se reían de ellos. A pesar de todo no lo lograron, a la gente le gustaban los garbanzos, les llenaban la panza y se sentían felices con ellos, así que, a pesar de los romanos se quedaron durante muchos siglos”.

Así que podemos preparar un sencillísimo puchero para convertirnos en plutofagonides. Ponga a remojar garbanzos en agua limpia y después cuézalos. No les ponga sal. Prepare una salsa espesa con unos tres jitomates y una cebolla cocidos en poca agua. Sazónela con sal. Corte chorizo en rebanadas y póngalo a freír. Cuando esté listo añada la salsa y deje que hierva unos minutos. Agregue los garbanzos cocidos. Pruebe de sal y diga a sus invitados que son unos plutofagonides. Y que no es insulto como querían los antiguos romanos sino un halago.

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