Recetario

¡Llegaron las aguas frescas!

La de piña con menta y albahaca es refrescante y digestiva. Si quiere alegrarla un poco, añada un chorrito de vodka

Beatriz Rosette Ramírez

Agua de piña con menta y albahaca. Foto: BRR

En el vasto campo de la gastronomía nacional ocupan gran relevancia las bebidas tradicionales sin alcohol: las aguas frescas mexicanas. Cuenta la historia que durante el Porfiriato y quizás hasta los años treinta se les denominaba refrescos a estas bebidas refrescantes.

Los hilvanes de la historia dan cuenta de que nuestros ancestros solían guardar sus preparados en ollas de barro, para conservar su temperatura unos grados debajo de la temperatura ambiente. La tradición oral relata que, en Oaxaca, por ejemplo, antes de que el hielo se produjera de manera artificial, se metían las ollas de barro en cajones con tierra húmeda

Gracias a la enorme variedad de frutos, hojas, flores, raíces y cortezas se abre un abanico de opciones para su preparación. Sería muy larga la lista para citar las más tradicionales, ya que cada estado o zona del país tiene sus apreciadas inclinaciones que han marcado historia, e incluso definen a las regiones.

Vale la pena también echar un vistazo a las nuevas bebidas que nacen en la cocina moderna o quizás de la coctelería.

La piña y las hierbas. Foto: BRR

Una de mis favoritas es la mezcla de piña, menta, azúcar, agua y un encantador toque de albahaca. Su preparación es muy sencilla.

En la eficiente liquidadora se vierten trozos de piña ya pelada, un generoso manojo de hojas de menta, agua y azúcar. El toque místico de la albahaca se incorpora en una mixtura aparte; solo piña-agua-albahaca, procurando quitarle los tallos a la planta, pues se agregan solamente las hojas. En un segundo momento, esta última molienda se diluye con el primer batido.

Su sabor es delicioso, refrescante y digestivo, como agua fresca. En el ámbito de la coctelería se recomienda un tanto de vodka.

Salud…

 

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