Recetario

Plátano macho con mantequilla y ron

Esta es la breve historia de un plátano destinado a la composta que se convirtió en un apetecido postre

Juan Carlos Núñez Bustillos

Plátano macho con ron. Foto: JC Núñez.

Con la llegada de los calores el plátano macho maduró muy pronto. Medio escondido en el frutero, su cáscara pasó del amarillo al negro sin que nadie se percatara. Cuando al fin lo vimos parecía un fruto destinado a ir a la composta. En un intento por rescatarlo me propuse abrirlo para ver si algo se podía aprovechar todavía.

Me costó trabajo, estaba ya muy aguado. Poco faltaba para que ese plátano macho fuera una pasta fermentada. Sin embargo, olía bien, no tenía hongos, estaba bueno. Con cuidado, con la ayuda de un cuchillo bien afilado y una cuchara, rescaté varias porciones.

En una cazuela puse una cucharada de mantequilla y la freí las porciones de plátano macho hasta que doraron un poco. Les di vuelta un par de veces. Añadí después azúcar y finalmente un buen chorro de ron blanco. Esperé a que se evaporara. Lo serví y aquel despreciado plátano se convirtió así de fácil en un delicioso postre que voló.

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