Recetario

Plátano macho relleno, con sabor a Cuba

Con este fruto se pueden preparar una gran diversidad de platos. Esta es una receta cubana que tiene sus correlatos mexicanos

Elba Castro

Plátano relleno. Foto: Juan Carlos Núñez

El plátano y el coco, son dos habitantes de toda cultura que ciña su territorio con un litoral. Los pueblos costeros y los isleños tropicales, especialmente, nos han enseñado a degustarlos de manera sencilla o confeccionados de manera compleja.

El plátano, además de estar bien resguardado por la naturaleza, al mismo tiempo es más accesible. Tan sólo en México existen ocho variedades y se puede comer en casi todos los estados de maduración.

En esta ocasión presentamos una receta de la comida tradicional cubana, aunque no es exclusiva de la isla caribeña. Podemos encontrar versiones similares en pueblos costeros de México donde se suelen rellenar de frijoles negros y/o queso, ingredientes más acordes con la temporada de vigilia.

Esta es una versión de la receta cubana.

Se lavan los plátanos y se cuecen con todo y cáscara. Enseguida se les quita el nervio central. Se agrega mantequilla y se machaca hasta tener un puré.

A parte se cocina un picadillo con carne de res y de cerdo molidas, chorizo, cebolla, ajo, jitomate, pimiento morrón, orégano y la sal al gusto.

Plátano relleno de picadillo. Foto: JCN

Con el puré se elaboran “tortillas” a las que se les coloca en el centro el picadillo. Se cierran y se les da la forma de plátano. Posteriormente hay que pasarlos por huevo batido y después en harina para después freírlos.

Se pueden servir caliente o al tiempo con un poco de queso espolvoreado. En México seguramente los bañaremos con una salsa de jitomate.

Si quiere evitar la grasa puede saborearlos sin freír y quedan también muy sabrosos. Otra variante es extender la pasta de plátano sobre el fondo y paredes de un refractario. Rellenarlo con picadillo, cubrirlo con más puré y hornearlo.

Lo importante es gozar de esta receta, salir de la rutina alimentaria y sentir que hemos cumplido con agrado, con nutrir al cuerpo y con vincularnos con las localidades costeras y su sabor.

 

 

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