El Caldero

Poires belle Chantal (née Hélene)

Del archivo de Rafael del Barco, esta historia de una receta robada y la manera de preparar este delicioso postre de peras con helado

Rafael del Barco

Poire belle Chantal. Foto: Juan Carlos Núñez

Un íntimo amigo mío, pastelero aficionado y tragón inveterado de cuanta cosa dulce se ponga al alcance de su boca, es el causante de esta deliciosa receta que requiere, por lo menos, de una tradición y algunas explicaciones. El nombre verdadero de esta receta clásica es Poires belle Hélene (Peras bella Elena); el título de esta entrega quiere decir: Peras bella Chantal (nacida Elena), lo cual requiere de alguna aclaración.

Sucede que mi amigo, deslumbrado por el encanto de una hermosa niña llamada Chantal, quiso impresionar creando para ella una obra maestra culinaria que culminara con una exquisita cena á deux. Todo se vale en el amor y en la guerra, pensó el enamorado, hasta robarle el postre a algún viejo y olvidado chef y, de paso, cambiarle el nombre con lo que se lograban dos cosas: medio ocultar el origen del platillo y halagar a la bella.

La cena íntima resultó un éxito y el postre recibió los máximos honores de parte de la niña que, desde el fondo de sus enormes ojos verdigrises, dirigió una mirada de tal manera poderosa, que el pobre de mi amigo quedó como herido de un rayo, fulminato, como dicen los italianos.

Una pera ayudó a la conquista. Foto: JC Núñez

El tiempo siguió su marcha, los enamorados se casaron, pero el postre no volvió a ser repetido a pesar de la insistencia de Chantal que lo recordaba por lo bueno y lo romántico de su origen. Siempre que su esposa lo pedía, de alguna manera mi amigo se escabullía y preparaba otra cosa, quizá más exquisita y espectacular, pero la bella seguía insistiendo.

Mi amigo tuvo que salir a estudiar repostería, confitería, zucrería y demás especialidades dulces para ocultar su engaño. Pero en este afán, la casa se llenó de libros y en varios de ellos aparecía la receta robada. Fatalmente, Chantal, que hojeaba distraída un viejo libro, descubrió la verdad…

Cerramos un discreto velo sobre lo que siguió cuando mi amigo fue confrontado con la evidencia de su mentira. Basta con que revelemos que el antihéroe de esta historia ahora come pasteles Sarah Lee y donitas Bimbo.

Peras Bella Elena (a la manera de mi amigo)

Para cada persona hay que tener una pera mediana muy firme; media taza de helado de vainilla suave; dos cucharadas de Bailey’s y dos cucharaditas de chocolate oscuro derretido.

La pera se cuece en almíbar. Foto: JC Núñez

Saque el helado del congelador y mézclelo con el licor y un poco de crema y refrigere hasta el momento de montar el postre. Ya no lo meta al congelador porque la nieve debe estar suave.

Escoja peras iguales, tirando a verdes, pélelas, quíteles el corazón, pártalas a la mitad y póngalas a cocer en un almíbar ligero (dos tazas de agua con una taza de azúcar) perfumado con un ejote de vainilla. Cueza hasta que la fruta esté suave, pero cuide que no se desbarate. Deje enfriar las peras en almíbar. En un hermoso plato de cristal, vierta un espejo del almíbar y encima coloque dos mitades de peras rellenas de helado; chorree artísticamente el chocolate sobre las peras y sirva de inmediato. Si lo desea, puede adornar el borde del plato con crema chantilly. Provecho.

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