Primer plato

De cómo los cocuixtles jalisciense salvaron a los navegantes

En el siglo XVII los enfermos tripulantes del barco “San Diego” se curaron gracias a una fruta que encontraron en la costa de Jalisco

Juan Carlos Núñez Bustillos

Cocuixltes. Foto: Juan Carlos Núñez

5 de mayo de 1602. El navegante español Sebastián Vizcaíno zarpó del puerto de Acapulco, hacia el norte. Tenía la encomienda de explorar y elaborar los mapas de lo que hoy es la península de Baja California. Viaja con entre 128 y de 200 hombres, según diversas fuentes, en tres barcos: el “Santo Tomás”, el “Tres Reyes” y el “San Diego”. Entre ellos van destacados cosmógrafos.

Playa de la península. Foto: Karla Ríos.

Vizcaíno fue el primer navegante europeo en recorrer las costas californianas. Dice la Real Academia de la Historia que tardó ocho meses en llegar al cabo Mendocino, en lo que hoy es el norte del estado de California, en Estados Unidos. En este tiempo “todos sus ciento veintiocho tripulantes estuvieron a punto de perecer antes de regresar al puerto guerrerense por causa, dicen las crónicas, del hambre y el escorbuto”, refiere el escritor Ramón Rubín.

El autor de la novela “La canoa perdida” y quien vivió muchos años en Guadalajara, tuvo a la vista un cuaderno de ruta de Sebastián Vizcaíno. “Yo sentía curiosidad por conocer este documento debido a las noticias leídas en otras fuentes sobre ese dramático viaje. Pues encontraba inexplicable que hubieran sufrido tanto a causa del hambre y el escorbuto quienes en él participaron”, escribió en un artículo publicado por El Informador el 23 de diciembre de 1984.

Nacido en Mazatlán, Sinaloa, el escritor se pregunta cómo fue posible que los navegantes sufrieran hambre siendo el litoral tan rico en peces y mariscos. Si eran hombres de mar, parece ilógico que no pudieran echar mano del nutritivo alimento que brindaba el océano.

Rubín llega a la conclusión que no fue el hambre la causa de las muertes pues en el documento “que llegó a mis manos se anotan algunos episodios que demuestran que no sólo era frecuente que los nativos los obsequiaran con fuertes cantidades de pescado, sino que en algunos lugares éste era tan abundante que llegaba a saltar por sí solo al interior de los bateles” (pequeñas embarcaciones de remos).

La conclusión de Ramón Rubín es que el origen de la tragedia más que el hambre fueron las enfermedades ocasionadas por la falta de agua dulce y el escorbuto, una enfermedad común entre los navegantes derivada de la falta de consumo de vitamina C que causa encías sangrantes, hematomas, fatiga y sarpullidos. Los cocuixtles jaliscienses serían la salvación de un grupo de los navegantes.

Baja California Sur. Foto: Karla Ríos

Narra Rubín que el primer navío que regresó a Acapulco con los enfermos de todas las naves fue el ‘Santo Tomas’. Varios murieron en el camino. La fragata ‘Tres Reyes’ tuvo que quedarse en Barra de Navidad [Jalisco] porque sólo le quedaban tres hombres “que apenas podían mantenerse a gatas para manejar el aparejo. Y si el navío ‘San Diego’, consiguió llegar de vuelta a su punto de partida fue gracias a una providencial casualidad. Pues un contramaestre escorbútico que se ocupaba de enterrar a sus compañeros muertos en las islas de […] Chametla descubrió en un arbusto de guámara el frutillo conocido por cocuixtle, y se le ocurrió llevarse uno a los labios notando un inmediato alivio en las encías inflamadas por el escorbuto […] visto lo cual llevó a bordo una buena provisión de este humilde fruto silvestre con el cual se restablecieron los numerosos enfermos que ya no tenían fuerzas para viajar a tierra”.

A pesar de sus bondades “esta maravillosa virtud antiescorbútica del ácido cocuixtle, que tantas vidas pudo salvar durante los siglos siguientes, permaneció ignorada y deseñada porque los frailes carmelitas que participaban en la expedición, al llegar restablecidos todos a Acapulco, se empeñaron en atribuirlo a un milagro de la Virgen del Carmen.

El cocuixlte es una frutilla sumamente ácida a la que se le conoce también como piñuela o timbiriche. Su nombre científico es Bromelia karatas L. El libro “Alimentos vegetales autóctonos iberoamericanos subutilizados”, dice: “Es una especie utilizada como cerco vivo en la elaboración de bebidas refrescantes y coadyuvante contra la diabetes (Albarrán-Mondragón et al., 2016). Es un fruto de pulpa dulce y agridulce, presenta similitud con el sabor de la piña, su corte inicia del sur a norte en Yucatán, Chiapas, Nayarit y Sinaloa. En Chiapas, México los frutos de Piñuela se cocinan sobre las brasas de las fogatas, ya que si se consume más de una fruta cruda, es posible se desarrollen ampollas y quemaduras, experimentando ardor bucal. Numerosos usos medicinales tradicionales han sido documentados para este jugo de fruta de piñuela. Se usa para tratar el escorbuto y la diabetes, y una tintura alcohólica se usa para las úlceras”.

Ciertamente el cocuixtle es un fruto poco apreciado que no suele aparecer en las publicaciones que refieren los alimentos que México dio al mundo. En Guadalajara se pueden encontrar en algunos mercados como el de Abastos y el Alcalde.

 

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