Primer plato

Mangos verdes, un festín ácido

Estos carnosos frutos se pueden disfrutar antes de que maduren. Sazonados con chile en polvo, sal y limón son una excelente botana

Sergio René de Dios Corona

Mangos verdes. Foto: Sergio René de Dios.

Cuando las lluvias llegan a México, los mangos empiezan a despedirse. Los que estaban verdes en ocasiones no alcanzan a madurar. Con la presencia de las tormentas, los frutos empiezan a pudrirse. No resisten los embates del agua, que marca otro ciclo en la naturaleza: el de los frutos que terminan su periodo, como sucede por ejemplo con los guamúchiles, los nanches o las pitayas. Si no sucumben con los vientos y los aguaceros, o con los pájaros o insectos que los horadan, caen por sí solos.

Por ello, una de las posibilidades a la mano para despedirse de los mangos es cortarlos, prepararlos y saborearlos, antes de que regresen el año próximo. De la variedad que sean, mangos ataulfo, barranqueños, petacones y de manila, entre otros, son parte de la sabrosa gastronomía en México a la que se puede recurrir, sobre todo fuera de las grandes ciudades. Ahora que, si se tiene la fortuna de contar con un árbol de mango dentro o afuera de la casa, en un pequeño espacio, la magnanimidad está a la puerta.

Hay huertas en el país con docenas o cientos de árboles repletos de mangos que se caen sin que nadie los recoja, sobre todo por la falta de caminos saca cosechas o por la imposibilidad de industrializarlos. En ocasiones los dueños permiten que familias consuman dentro los que deseen o por una módica cuota dan permiso de sacarlos.

Mangos con sal, chile y limón. Foto: SRD

Una buena despedida del ciclo de sequía y de los mangos es hacerles el honor a las especies aún verdes o con poca maduración, distinguibles por tonos rojizos, amarillos o naranjas, en parte de su cáscara. Su verde es un color poco intenso, al igual que sus hojas. Con un gancho habilitado con alambres en un palo, bastará para cortarlos e impedir que caigan al suelo porque se revientan. Por ello, cacharlos con las manos o en una canasta o algún otro recipiente es lo mejor.

Una vez lavados, los mangos verdes son un festín para quienes adoran los frutos ácidos. Se pueden rebanar en pedazos, añadirle algún chile como el piquín, al gusto. O bien espolvorearles el de marcas como Tajín clásico, que consiste en una mezcla de chiles, sal de mar, ácido cítrico y jugo deshidratado de limón. Si se desea algo todavía más ácido, para estómagos fuertes, el jugo de un buen limón es la solución. Sin excesos, porque lo puede resentir el esmalte de los dientes.

Las porciones de mango verde pueden acompañarse de rebanadas de jícama, pepino o naranja. Claro, con su porción de chile, sal marina y limón. Con una cerveza en tarro es una buena botana para salir a salvo del calor.

 

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