Primer plato

Credo

“Creo en la sanación del caldo de pollo, en el birote para el susto y los chiquiadores. Creo en la santidad de los tacos paseados…”

Patricia Bañuelos

Chiles rellenos

Creo en el niño de la rosca, en el chocolate
y los tamales del día de La Candelaria.
Creo en el Miércoles de Ceniza y su capirotada,
en los chiles rellenos de queso
y las tortitas de chinchayote los viernes
de cuaresma.

Creo en los frutos benditos de mi tierra,
el aguacate, el chile, el tomate y las pitayas.
Creo en los “nanchis” y las ciruelas amarillas,
en los manguitos barranqueños que anuncian
el verano.

Pescado zarandeado. Foto: Juan Carlos Núñez

Creo en el pescado zarandeado,
en la salsa Huichol y las empanadas de camarón.
Creo en las cocadas,
en el pan de plátano cuando cae el sol en la playa.

Creo en los todopoderosos,
el levantamuertos y el menudo,
en la birria de chivo
y en la torta ahogada para la cruda.

Creo en la sanación del caldo de pollo,
en el birote para el susto y los chiquiadores.
Creo en la santidad de los tacos paseados,
en la torta de huevo durante un recreo retrospectivo.

Chilaquiles. Foto: Juan Carlos Núñez

Creo en el café, señor y dador de vida,
que procede a los huevos rancheros o chilaquiles.
Creo en el pan, Dios de Dios,
visible e invisible.

Creo en el Santísimo Maíz
y en todas sus transformaciones.
Creo en los frijoles que son:
puercos, refritos y de la olla.

Creo en las chelas para el futbol,
en el tejuino, el tepache y el pulque.
Creo en el tequila y el mezcal,
confieso que solo existe un camino para la embriaguez.

Espero la resurrección de los muertos,
con el festín de sus altares
y el recalentado de una navidad futura.
Amén.

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